Cata y degustación
El vino no solo se degusta con el gusto sino con la mayor parte de los sentidos: por su color, su aroma, la «textura» que se percibe al beberlo. Por el olfato pueden percibirse tres tipos de aromas: Aromas primarios que se diferencian entre si por el tipo de vid, secundarios producidos por la fermentación y más persistentes y finalmente los terciarios o “bouquet” que dependen de la crianza. Aunque cada persona puede, obviamente, a su manera degustar los vinos, existe una suerte de «normativa» divulgada para beber los vinos. Por ejemplo se aconseja acompañar a las carnes blancas, en especial los pescados y mariscos con vinos blancos y a las carnes rojas con vinos tintos o rojos de mucho cuerpo, esto obedece a que los sabores de los vinos blancos suelen ser menos intensos que los de los tintos y que las carnes de pescados y crustáceos son magras por lo cual no existen tantas grasas como para dificultar la degustación de vinos de «poco cuerpo» como suelen ser los vinos blancos.